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Incentive por cobrar…no sólo por vender

En tiempos de crisis es más difícil cobrar a los clientes; unos tratan de aplazar los pagos mientras otros se convierten directamente en morosos. Una forma de asegurar que en su empresa no se descuida el esfuerzo por cobrar es vincular los incentivos de los comerciales no sólo a las ventas sino a que los clientes paguen.

Implique a los empleados en el ahorro

Los empleados son los primeros interesados en colaborar para que la empresa salga adelante y, además, conocen sus respectivas tareas con más profundidad que usted. Por eso, puede crear equipos de trabajo o abrir un concurso de ideas para que sus empleados sugieran dónde y cómo se podrían recortar gastos.

La tarta es ahora más pequeña

Una cosa está clara: en una recesión económica todo el mundo compra menos, lo que significa menos demanda de casi todo. La consecuencia es que el mercado se ha hecho más pequeño de golpe y su empresa tendrá que luchar por un trozo de una tarta más pequeña. Al pensar en sus competidores no sólo tiene que fijarse en los que se dedican a lo mismo que usted, sino en todas las empresas que tratan de captar el dinero del que disponen sus potenciales clientes. Un ejemplo, ¿quién cree usted que es la competencia de una tienda de electrodomésticos? Pues entre otras, las agencias de viajes…porque si una familia ha ahorrado pongamos 1.000 euros, o compra un lavavajillas o se va de viaje… El ejemplo es extrapolable a cualquier tipo de actividad empresarial.

Llame al extranjero a través de Internet

Conviene ahorrar en todo lo que no aporte valor. Cuando reducir costes no era una prioridad, quizá su empresa no prestaba atención a las llamadas telefónicas al extranjero. Puede recortar también de ahí, haciendo sus llamadas a través de la red (por ejemplo, con programas de descarga gratuita como Skype, Voip Buster…).

Permita otras formas de pago: fraccionado, mes a mes, por cuotas, aplazado…

Fórmulas como el pago fraccionado, mes a mes, aplazado… se pueden usar para casi todo tipo de productos y servicios, no sólo para los que se han venido empleando de manera tradicional. Plantéese si estas fórmulas podrían adaptarse a su empresa, de forma que incentive la demanda sin tener que bajar los precios.

Marcas blancas también en la oficina

Parece un gasto menor, pero el material de oficina (bolígrafos, papel, tinta de la impresora…) termina suponiendo cantidades importantes de dinero. Del mismo modo que los consumidores intentan salvar la crisis escogiendo productos de marcas blancas en los supermercados, estas marcas son una buena opción también en material de oficina. Le permitirá ahorrar utilizando productos que le sirven exactamente igual que los que compraba hasta ahora.