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Pague primero a los pequeños.

Si las cosas se empiezan a poner difíciles para hacer frente a los pagos, abone primero las facturas pequeñas. Dos razones para ello: empleará tanto tiempo y energía negociando con los proveedores de las facturas pequeñas como con los de las grandes y, además, los de las facturas grandes estarán más receptivos a negociar porque no pueden permitirse abiertamente perder su cuenta. No obstante, aunque éste sea un primer criterio general, es aconsejable mirar caso por caso.