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Aproveche la crisis para eliminar la discrecionalidad en el variable

Muchas empresas pagan a sus empleados un tanto por ciento de incentivo variable según sus resultados, por ejemplo del 0 al 15%, que depende únicamente de la discrecionalidad de los mandos superiores (es decir, del jefe de departamento o de la unidad). El problema es que en la práctica, si ese tanto por ciento máximo se ha fijado, por ejemplo, en el 15%, los jefes suelen dar a sus subordinados de forma automática casi el tope (por ejemplo un 12-14%) y, además, aunque se presupone su objetividad, a veces las antipatías o simpatías priman sobre otros criterios. Por eso, es imprescindible sustituir este sistema por una división del porcentaje en tramos que se consigan con criterios estrictamente objetivos (por ejemplo, por conseguir determinados resultados, que sean conocidos previamente por el empleado y que estén bien definidos).