Cada cliente vale su peso en oro y en tiempos de crisis más que nunca. Por eso, no sólo hay que centrar esfuerzos en captar nuevos clientes, sino que hay que mimar más que nunca a los que ya lo son para evitar que la competencia se los lleve. Ésta es la polÃtica que sigue por ejemplo Mutua Madrileña, cuyo plan de posicionamiento estratégico para los años 2009-2011 se centra precisamente en el mutualista (su actual cliente) y lo convierte en el centro de su actividad. Además de su campaña publicitaria “Yo soy de la mutua”, pensada para fortalecer el orgullo de pertenencia del cliente hacia la compañÃa, entre las últimas iniciativas que incluye el plan destaca el pago de 100 euros si la grúa tarda más de una hora en llegar desde que se recibe la llamada de solicitud de asistencia.
Recortar gastos puede suponer tomar decisiones algo drásticas, y eliminar la cesta de Navidad es una de ellas. Aunque su empresa lleve entregando este obsequio desde hace años, puede dejar de hacerlo sin más, ya que el Tribunal Supremo considera que tanto la cesta de Navidad (como los regalos de Reyes) suponen una liberalidad por parte del empresario y no puede considerarse que se ha creado un derecho adquirido (”condición más beneficiosa”) para los trabajadores. Esto es asà porque la cesta y los regalos navideños no son salarios y no retribuyen el trabajo, sino que son obsequios en consideración a las fiestas tradicionales y no son jurÃdicamente exigibles. De todos modos, una alternativa menos traumática a la eliminación de la cesta puede ser reducir su importe o bien hacer un obsequio simbólico a sus empleados.
Poner el acento en dar tranquilidad al cliente es el argumento de venta que ha escogido Toyota. Bajo el nombre “Plan Triple Tranquilidad”, la compañÃa ofrece, para los que financien su coche a tres años todo ese tiempo de seguro a todo riesgo, de seguro de desempleo y de mantenimiento. Asà pretenden vencer la reticencia de los posibles clientes a adquirir un coche ante la posibilidad de quedarse en paro y atraerles ofreciendo una reducción de costes al asumir el seguro a todo riesgo y el mantenimiento.
Dos actos tan sencillos como supervisar que se han desconectado todas las luces del centro de trabajo y que se apaga la calefacción o se baja el termostato cuando no hay nadie le ayudarán a reducir su factura energética. Implique a los empleados en el uso responsable de la energÃa. Además, si éstos tienen acceso a los termostatos, evite que los manipulen a su antojo (algo habitual en muchas oficinas) y fije una temperatura determinada. Si decide quitar la calefacción durante la noche, puede ser recomendable instalar un termostato programable que le permitirá, por ejemplo, conectarlo una hora antes de que entren a trabajar.
A veces es más atractivo el regalo que el producto y en tiempos de crisis todo vale para acercar a los clientes a los establecimientos. Es el caso por ejemplo del Grupo Vips, famoso por sus tortitas con nata, que ha puesto en marcha una promoción para incentivar la compra de libros. Los clientes que adquieran un libro por valor de 20 euros podrán merendar gratis dichas tortitas. A esta iniciativa se le unen otras lanzadas por la compañÃa para frenar la caÃda de clientes, como el descuento del 40% a los socios de la tarjeta Vips en cenas de domingo a jueves o la promoción 2×1 también en cenas (cenan 2 y paga sólo uno).







