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Luz y calefacción, dos fuentes de gastos fácilmente reducibles

Dos actos tan sencillos como supervisar que se han desconectado todas las luces del centro de trabajo y que se apaga la calefacción o se baja el termostato cuando no hay nadie le ayudarán a reducir su factura energética. Implique a los empleados en el uso responsable de la energía. Además, si éstos tienen acceso a los termostatos, evite que los manipulen a su antojo (algo habitual en muchas oficinas) y fije una temperatura determinada. Si decide quitar la calefacción durante la noche, puede ser recomendable instalar un termostato programable que le permitirá, por ejemplo, conectarlo una hora antes de que entren a trabajar.