La crisis no sólo tiene consecuencias negativas. El mejor ejemplo es que en 2009 ha cambiado radicalmente la tendencia de absentismo en el mercado laboral, hasta el punto de que se ha reducido en un 90% el absentismo laboral no justificado, según un estudio elaborado por Randstad.
Los trabajadores son conscientes de la difÃcil coyuntura económica, tanto en el aumento de despidos como en la escasez de oferta laboral. Estas circunstancias han provocado que los empleados sean consecuentes con su jornada laboral, evitando ausentarse de su puesto.
En cualquier caso, hay que seguir adoptando medidas para reducir el absentismo porque se prevé que, una vez termine la crisis, vuelva a ascender, y para ello lo primero es conocer exactamente qué causas lo provocan y cuál es el perfil mayoritario del absentista, a fin de tomar medidas. En este sentido, la primera forma de reducir el absentismo es con un estricto control de las ausencias. En el caso del absentismo justificado por razones médicas, el control del absentismo se debe realizar con el seguimiento de los partes médicos y de las mutuas. Además, su empresa debe identificar los factores de riesgo para aplicar una adecuada polÃtica de prevención de riesgos laborales.
Por otra parte, y como uno de los casos de absentismo más habituales es el relacionado con el cuidado de familiares, es necesario desarrollar medidas destinadas a favorecer la conciliación laboral y personal. La empresa debe implantar acciones dentro de su polÃtica de recursos humanos que permitan una mayor flexibilidad al trabajador y de esta manera conseguirá un mayor compromiso y productividad por parte del empleado.







