De la sociedad de consumo a la era de la frugalidad o, en otras palabras, del cliente desprendido al que guarda cada euro como si fuera un tesoro; la crisis ha provocado que el perfil de cliente cambie y las empresas tienen que ser capaces de adaptarse si quieren seguir operando en el mercado. Estos nuevos clientes se caracterizan por los siguientes rasgos, según las conclusiones de la Conferencia Europea de ECR (Respuesta Eficiente al Consumidor):
- Exigen comprar lo mejor al mejor precio, se informan ampliamente, son crÃticos con la publicidad y confÃan más en sus propios contactos (sobre todo a través de redes sociales) que en la información facilitada por las compañÃas.
- Cada vez demandan más información sobre la procedencia de los productos y se fijan en nuevos criterios como lasostenibilidad, el medioambiente o el comercio justo.
- No buscan sólo comprar sino “una experiencia de compra“, es decir, que quieren participar en el producto y dar su opinión como consumidor (por ejemplo, a través de Internet o de e-mail, creando una figura como el “defensor del consumidor”…)
- No están dispuestos a renunciar a la calidad y saben que, en tiempos de crisis, tienen un mayor poder de decisión porque las empresas están desesperadas por vender.







