La optimización de los procesos de su empresa debe ser una premisa en los tiempos que corren, ya que cualquier diferenciación la posicionará por encima de sus competidores y puede marcar la diferencia entre resultados positivos o negativos. Pero, ¿cómo hacerlo sin invertir grandes sumas de dinero ni demasiado tiempo? Una opción es la filosofÃa japonesa de la mejora continua, base del método Kaizen, que asegura que con pocos recursos y apostando por la sabidurÃa y la experiencia de las personas se pueden obtener excelentes resultados en un breve plazo de tiempo. Para ello, es importante que su equipo de trabajo esté dispuesto a asumir el reto de incorporar a su rutina laboral la idea de que todo se puede mejorar. De forma muy resumida, éstos son sus principios:
- In situ. Vayan usted y un pequeño equipo de personas al lugar mismo (departamento o área) que se quiera analizar. Si las decisiones las toman en lugares alejados (en su despacho, por ejemplo), ni tendrán un efecto tan rápido ni quizás acierten con los cambios que realmente pueden producir mejoras inmediatas.
- Observe. Una vez allÃ, observen con el máximo detalle los procesos que se quieren mejorar. Esto les ayudará a detectar fallos y anomalÃas.
- Diagnostique. LimÃtese a lo que verdaderamente aporta valor a su actividad o producto y elimine todo lo que genera despilfarro. Prescinda de todo lo superfluo.
- Decida inmediatamente. En cuanto detecte un procedimiento o práctica que se pueda mejorar, aplique una medida correctora. Apueste por la acción en detrimento de la teorÃa. No invierta su valioso tiempo en pensar una y otra vez las ideas de mejora.
- ¿Detalles? Ahora no. Los detalles déjelos para otro momento. Los cambios rápidos deben orientarse a la obtención de resultados en la práctica, dejando las formas para otro momento.
- Resultados a corto plazo. Todos los cambios que realice en el instante deben notarse en unos dÃas, una semana como mucho. Si esto no es asÃ, algo ha ido mal y debe volver a probar en la práctica una nueva mejora.
- Seguimiento. Al cabo de unas semanas vuelva a evaluar los procedimientos para comprobar que los cambios implementados siguen dando los resultados esperados. Si nota desviaciones, corrÃjalas.
Piense cada dÃa en qué es lo que puede mejorar en su empresa. No se conforme con las mejoras que hizo ayer; piense en las que puede hacer hoy. Y mañana haga lo mismo. Sólo de esta manera podrá lograr que su empresa entre en una espiral de superación y de mejora continua.
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