Los empleados son los primeros interesados en colaborar para que la empresa salga adelante y, además, conocen sus respectivas tareas con más profundidad que usted. Por eso, puede crear equipos de trabajo o abrir un concurso de ideas para que sus empleados sugieran dónde y cómo se podrÃan recortar gastos.
Parece un gasto menor, pero el material de oficina (bolÃgrafos, papel, tinta de la impresora…) termina suponiendo cantidades importantes de dinero. Del mismo modo que los consumidores intentan salvar la crisis escogiendo productos de marcas blancas en los supermercados, estas marcas son una buena opción también en material de oficina. Le permitirá ahorrar utilizando productos que le sirven exactamente igual que los que compraba hasta ahora.
Evitar gastos innecesarios y abaratar costes debe ser casi una obsesión en su empresa, pero no hasta el punto de que el único objetivo pase a ser la supervivencia. Si el ahorro de costes no va acompañado de creatividad, aportación de valor, calidad elevada y medidas positivas, la empresa se convierte en un “bunker” que destila pesimismo (algo que termina llegando a los clientes y transmitiéndose a los trabajadores)… y del que todo el mundo quiere huir. Un error habitual en tiempos de crisis es concentrarse tanto en reducir costes que se olvidan las necesidades de los clientes que deben seguir siendo la principal prioridad.
Ajuste lo más posible su stock de productos terminados a la planificación de ventas de su empresa; si su actividad lo permite, opte por un sistema “just in time” (fabricando solamente las unidades necesarias en el momento preciso). De esta forma ahorrará costes de almacenamiento, seguros, etc.
























