La imaginación es una de las grandes bazas para conseguir incrementar ventas en estos tiempos y permitir pagar en pesetas es una prueba de ello. Asà lo están haciendo varias empresas como las tiendas de decoración Crack, que han puesto en marcha la campaña “Vuelve la peseta”, para que la gente que todavÃa tiene guardado dinero en la antigua moneda pueda gastárselo, o la cafeterÃa pamplonesa Esperando…té, que además de admitir pesetas también acepta otro tipo de monedas. Según estimaciones del Banco de España todavÃa puede haber más de 1.800 millones de euros en pesetas. El canje a euros se puede hacer en el Banco de España por tiempo ilimitado y es gratuito.
El valor de un cliente hoy no es el mismo que hace unos meses. Y él lo sabe. Por eso, cuando se dispone a comprar se sabe fuerte para presionar y poner condiciones: pedir descuentos que no están anunciados, exigir algún regalo, etc. Si hasta ahora ese tipo de clientes “exigentes” eran una minorÃa, hoy empieza a ser una actitud cada vez más generalizada. Téngalo bien en cuenta y plantee sus estrategias en consecuencia.
Aquié, una cadena gallega de supermercados del grupo Cuevas, ha incrementado sus ventas sensiblemente, y pese a la crisis, cambiando el concepto tradicional de este tipo de establecimientos por uno en el que se fomenta la participación activa del cliente. A través de una pantalla táctil se puede consultar la receta diaria (cada dÃa una diferente) para elaborar un menú, señalando los ingredientes necesarios, forma de elaboración, composición nutricional, etc. que el cliente puede imprimir para llevarse a casa. Además, existe la posibilidad de, en vez de adquirir los ingredientes, comprar los platos del menú de ese dÃa ya cocinados. A esto se añade que hay distintas rutas que se pueden seguir en el supermercado en función de la disponibilidad del cliente (por ejemplo, rutas para los que tienen muy poco tiempo para hacer la compra, otras para los que prefieren comparar distintos productos, promociones…).
Para aumentar el valor de los productos o servicios de su empresa, puede actuar en dos fases. La primera es preguntarse cómo puede mejorar la experiencia del cliente con su empresa (mayor satisfacción con el producto o servicio, con la atención y el trato…) y ponerlo en marcha. La segunda, ya en el ámbito del marketing, consiste en preguntarse cómo hacer para que los consumidores perciban que lo que reciben es ahora aún mejor. Invertir en la primera fase no es suficiente, si no se presta atención a la segunda, ya que no sacará el máximo partido a la mayor calidad si el consumidor no la percibe claramente como un valor añadido.
























