Un eslogan llamativo para vender un descuento u oferta especial es una buena herramienta de marketing para animar a los clientes a la compra e incentivar asà las ventas. Por ejemplo, Air Berlin ha lanzado una promoción exclusiva bajo el nombre “volar a precios de risa” por la que los clientes pueden volar a varios puntos de la PenÃnsula Ibérica por 29 euros. Por su parte, Leroy Merlin ha lanzado una promoción especial bajo el nombre “La gran fiesta de tu casa” por la que ofrece descuentos especiales en gran variedad de artÃculos hasta el próximo 21 de diciembre. Además, cada dÃa ofrece un descuento único adicional en un producto determinado. En una lÃnea similar, Babies”R”Us, de la cadena Toys”R”Us, ha utilizado el argumento de la “semana de” para lanzar la “Semana de las sillas de auto para bebé”, por la que los clientes tienen un descuento de un 20% en estos artÃculos.
Recurrir a los incentivos al cliente como estÃmulo de venta tiene sus inconvenientes y, por eso, en muchas empresas utilizan poco este sistema. Pero ahora, en tiempos de crisis, recurrir a los regalos o a las promociones especiales puede ser necesario porque el objetivo prioritario es vender. Aproveche que las Navidades están a la vuelta de la esquina para atraer a sus clientes con una oferta estacional limitada en el tiempo que haga un guiño a esta época y que obligue al cliente a tomar una decisión rápida sobre la compra. Otra opción es dar algún regalo o incentivo por compras superiores a un importe determinado o regalar vales descuento por adquirir determinados bienes o servicios en próximas compras.
Cuando vaya a realizar una nueva campaña de marketing no la dirija sistemáticamente a los mismos clientes potenciales que las anteriores. Piense primero en cuáles de ellos pueden haberse visto menos afectados por la crisis y, por tanto, pueden estar más dispuestos a comprar.
Antes de adquirir un nuevo producto o servicio asegúrese de qué es exactamente lo que necesita. Defina las funciones exactas que debe cumplir y compre uno que responda a ellas. Un ejemplo claro son los equipos informáticos. Escoja entre las múltiples opciones que le ofrece el mercado aquél que le proporcione las prestaciones que su empresa necesita realmente (por ejemplo, un ordenador puede tener 100 funcionalidades distintas y su empresa necesitar uno que cubra solamente 50). Además, tenga presente que lo más caro no tiene por qué ser lo más adecuado para su empresa.
Todo el mundo sabe que al comprar mayores cantidades de un producto el precio unitario se reduce… pero, ¿aprovecha su empresa al máximo esa posibilidad de ahorro? Probablemente cuenta con una buena planificación de compras, pero es más común de lo que parece que varios departamentos o centros compren lo mismo, pero lo hagan sin acumular los pedidos, por lo que los precios no se vean reducidos. Un ejemplo válido para casi todas las empresas es el material de oficina, pero es probable que esto ocurra en otras partidas. Otra opción para comprar cantidades grandes es llegar a acuerdos con los proveedores para hacer una única compra de mayor volumen, pero que se sirva escalonadamente.
























